TEMA 9º: EL ESPACIO URBANO


EL CONCEPTO DE CIUDAD:

Definir qué es una ciudad no es una tarea fácil, ya que para ello se pueden emplear criterios distintos:
  • Cuantitativos: en España se considera núcleo urbano las poblaciones superiores a los 10 mil habitantes. Resulta un criterio incompleto y demasiado simple.
  • Cualitativos: definen la ciudad en base a sus características morfológicas (su forma), funcionales (actividades económicas predominantes), sociológicas (cultura urbana) y espaciales (influencia sobre el entorno).

En términos generales, podemos definir una ciudad como un asentamiento urbano con edificación continua y alta densidad de población, en el que se desarrollan determinadas actividades económicas, mayoritariamente no vinculadas al sector primario, y que desempeña funciones de tipo administrativo sobre un área circundante mayor.
Madrid (Paseo de la Castellana)

1.  EL PROCESO DE URBANIZACIÓN.

Es el proceso mediante el cual se produce en la ciudad una concentración progresiva de población, actividades económicas e innovaciones destacadas, así como la expansión de estos procesos hacia el entorno que la rodea. De esta manera el porcentaje de población residente en las ciudades es cada vez mayor, mientras que los espacios rurales van quedando despoblados.
Actualmente en España la tasa de urbanización se sitúa en 78%, es decir, que solamente el 22% vive en  poblaciones inferiores a los 10 mil habitantes. Sin embargo, no siempre ocurrió así, por lo que este proceso de urbanización se puede clasificar en tres etapas:

  • Urbanización pre-industrial: desde la aparición de las primeras ciudades peninsulares hasta mediados del siglo XIX.
Se caracteriza por el predominio del poblamiento rural, ya que sólo el 10% de la población residía en ciudades, que rara vez superaban los 10 mil habitantes.
Los factores que favorecieron la urbanización fueron: estratégico-militares (controlar un territorio), político-administrativos (organización del territorio circundante), económicos (explotar los recursos del entorno) y religiosos (sede del poder religioso o lugares de culto)
Alcalá la Real (Jaén)
Almadén (Ciudad Real)

Santiago de Compostela (La Coruña)


Podemos establecer tres periodos diferentes:
    • Antigüedad: con las colonizaciones griegas y fenicias se establecen las primeras ciudades a modo de factorías costeras (Gadir, Malaca, Qart Hadasht, Emporion). Posteriormente, con la romanización se acentúa el proceso de urbanización con un gran número de ciudades (Lucus, Legio, Emérita Augusta, Caesar Augusta, Pompaelo, Tarraco, Barcino, …).




    • Edad Media: tras el retroceso del mundo urbano con la caída del Imperio romano y las invasiones bárbaras, a partir del siglo VIII se reactiva el proceso de urbanización, pero en dos ámbitos distintos: el andalusí y en los reinos cristianos. 
Los musulmanes fundaron nuevas urbes (Madrid) y revitalizaron asentamientos anteriores (Córdoba, Granada, Toledo, Murcia). En los reinos cristianos la vida urbana fue menos importante.


Córdoba


El desarrollo urbano se produjo a la par que avanzaba la Reconquista (Zamora, Salamanca, Burgos) y con la reactivación del comercio a partir del siglo XII (Medina del Campo).



Ávila
 
    • Edad Moderna: se reactivó el proceso de urbanización, impulsado por los Austrias y los Borbones, gracias al poderío político-militar y a la expansión económica tras el descubrimiento de América. Destaca el crecimiento de Madrid como nueva capital y de Sevilla como puerto de acceso del comercio con América.


Evolución urbana de Madrid en la Edad Moderna


  • Urbanización industrial: desde el inicio de la industrialización hasta la crisis económica de 1975.
La tasa de urbanización experimentó un gran crecimiento hasta que la población urbana terminó superando a la rural a mediados del siglo XX.
Los factores que explican el crecimiento urbano en este periodo son principalmente de tipo político-administrativo (división provincial en 1833) y socio-económicos (desarrollo de la industria en torno a las ciudades y emigración rural de jornaleros campesinos).


Etapas:
    • Al principio, la urbanización afectó principalmente a las capitales de provincia y a las ciudades que concentraban la escasa actividad industrial existente en la España decimonónica. A inicios del s.XX la tasa de urbanización llegó al 40%.


    • La Guerra Civil y los años de posguerra marcan un punto de inflexión negativo por las pérdidas demográficas y materiales. Además, las políticas autárquicas no favorecieron el crecimiento urbano, excepto en el triángulo País Vasco-Barcelona-Madrid.

    • El desarrollismo de los años 60, basado en la expansión industrial y de las actividades terciarias, unido al baby boom, permitieron un gran aumento de la urbanización (por primera vez, habrá más población en las ciudades que en el espacio rural). Las ciudades más beneficiadas fueron las industrializadas (Madrid, Barcelona, Bilbao, Gijón…) y las situadas en áreas turísticas (Málaga, Alicante, Palma de Mallorca…).


  • Urbanización pos-industrial: desde el último cuarto del siglo XX hasta la actualidad.
El ritmo del crecimiento urbano descendió en las últimas décadas del siglo XX, básicamente con la crisis económica surgida en 1975, que se prolongará en España hasta inicios de los años 80. Algunas ciudades llegaron incluso a sufrir fenómenos de pérdida de población (retorno al hábitat rural o residencia en el área metropolitana) y perdieron importancia social y económica, dando lugar a un fenómeno llamado desurbanización.


Los factores que explican esta situación son varios:
    • Pérdida de importancia de la industria tras la crisis de 1975.
    • Terciarización de la economía que afecta principalmente a las grandes metrópolis y a los centros turísticos.
    • Saturación de las grandes urbes, que provoca una búsqueda de espacios nuevos, más baratos y amplios.
    • Crecimiento de las áreas metropolitanas y las ciudades de tamaño medio-pequeño. 
Actualmente, según el padrón municipal de 2010, en España algo más de 30´4 millones de personas residen en municipios de más 10 mil habitantes, es decir, casi el 65% de la población total del país.

  2.   LA MORFOLOGÍA URBANA
Es el aspecto externo de la ciudad, influido por el emplazamiento y la situación en el espacio, y resultado de la combinación del plano, la construcción y el uso del suelo. 
  • Emplazamiento: se trata del espacio concreto sobre el que se asienta la ciudad. Depende de la topografía y la función para la que fue levantada.


  • Situación: es la posición relativa de la ciudad respecto a un entorno geográfico amplio. Depende principalmente de la función con la que fue creada.
Tarifa (Cádiz)

  • Plano: es el conjunto formado por las superficies construidas y zonas libres la ciudad. Existen tres tipos de plano: irregular (con calles estrechas, tortuosas y sin orden), radiocéntrico (calles radiales que parten del centro de la ciudad, cortadas por anillos concéntricos), y ortogonal (calles que se cortan en ángulo recto formando cuadrículas).
Plano de tipo irregular (Toledo)
Plano de tipo ortogonal (Alicante)
Plano concéntrico (Vitoria)

  • Construcción: engloba tanto la trama urbana (disposición de los edificios: cerrada o abierta) como el tipo de edificación (colectiva o individual).


  • Usos del suelo: Son los distintos usos a los que se destina el espacio urbano (comercial, residencial, industrial, equipamientos…).
Distrito financiero de Madrid (uso comercial)

Parque el Retiro en Madrid (uso recreativo)


   3. LA ESTRUCTURA URBANA
Es la división de la ciudad en distintas áreas según su morfología y características. Principalmente se distinguen tres: casco histórico, ensanches y periferia.
  • Casco histórico: Es la parte de la ciudad propia del periodo preindustrial (desde sus orígenes hasta mitad del siglo XIX). 
         A pesar de los distintos modelos, épocas y culturas que lo condicionan, los cascos históricos de            las ciudades suelen presentar unas características comunes:
    • Rodeados de murallas con una finalidad defensiva y administrativa (evitar plagas, mejor control de la población, cobro de impuestos al cruzarlas, etc.).
    • Predomina el plano irregular (propio de la época medieval), a excepción de las ciudades de origen romano, con plano en cuadrícula basado en la intersección de cardo y decumano (Zaragoza), y otras con plano radiocénctrico (Vitoria) o lineal (Santiago de Compostela).
    • Trama urbana cerrada y mayoría de edificaciones individuales (casas unifamiliares: baja altura, con corrales y pequeños huertos).
    • Usos del suelo diversos: edificios públicos (casas consistoriales, edificios religiosos, mercados…), residencias y comercios.
    • Existencia de barrios para minorías étnicas (juderías) y gremios.
    • Jerarquización social en la distribución urbana. De tal modo que las élites urbanas viven más cerca del centro de la ciudad, mientras que las clases más pobres se sitúan más alejadas, incluso fuera de las murallas (barrios extramuros o arrabales).
    • En la Edad Moderna se emprenden planes de embellecimiento de las ciudades para dotarlas de espacios abiertos (plazas y jardines), se amplían y ensanchan las calles principales, y se construyen edificios monumentales (ayuntamientos, catedrales, palacios, conventos, hospitales, universidades…).
Casco histórico de Barcelona
Los cascos históricos sufrieron grandes transformaciones con la industrialización: 
    • Las desamortizaciones de la 1ª mitad del s.XIX permitieron ensanchar calles y plazas, estableciendo trazados rectilíneos. 
    • A finales del s.XIX e inicios del XX, se realizaron políticas para revalorizar el suelo que dieron origen a las grandes vías con lujosas viviendas y funciones terciarias demandadas por las élites urbanas (teatros, bancos, casinos, hoteles, zonas ajardinadas…).
    • Con el desarrollismo de los años 60 se buscó maximizar el beneficio del suelo en el casco histórico, por lo que se produce la destrucción de parte del mismo y la densificación de la trama urbana, levantándose grandes edificios destinados a funciones comerciales y de negocios, mientras que se pierde el tradicional uso residencial. De esa forma, el casco histórico termina convirtiéndose en el centro financiero y de negocios (CBD) de la ciudad.

Actualmente se llevan a cabo políticas de rehabilitación para conservar y recuperar la morfología y edificaciones tradicionales de los cascos históricos. Además, se acondicionan plazas con zonas ajardinadas y se promueve la peatonalización de calles, para fomentar otros usos como el ocio y el turismo, así como recuperar su uso tradicional como espacio de vivienda popular.

Con la industrialización las ciudades aumentan su población y es necesario expandir la urbanización más allá del casco histórico. Se dieron dos respuestas:
  • Ensanches: Son las zonas residenciales extramuros destinadas para la acaudalada burguesía que abandona el casco histórico. Se caracterizan por:
    • Plano regular o en cuadrícula.
    • Dar respuesta a las necesidades higiénicas, de equipamientos y de ocio de los burgueses.
    • Baja densidad de la trama urbana y edificaciones lujosas (palacetes y villas ajardinadas).
    • Uso residencial, con alto coste del suelo.
       Los primeros ensanches en España se llevaron a cabo en Barcelona por Ildefonso Cerdá, y en Madrid por Carlos María de Castro, conservándose sólo el primero de ellos. Sin embargo, ese proyecto inicial se modificó en los años 60, cuando la ingente llegada de población procedente del espacio rural condicionan la densificación de la trama urbana (fin de zonas verdes y espacios de ocio) y la verticalización de los edificios (bloques de pisos), además de la implantación de funciones terciarias junto a las residenciales ya existentes. 


Algo similar son los barrios ajardinados que se intentaron levantar a inicios del s.XX, resultado de las ideas utópicas de tipo naturalista e higienista que pretendían mejorar la calidad de vida en las ciudades, no solamente para la rica burguesía. Dos ejemplos:
    • Ciudad jardín (Ebenezer Howard): se concibe como una serie de anillos concéntricos en los que se distribuyen los edificios públicos, áreas comerciales, zonas verdes, áreas residenciales, zonas agrícolas y ganaderas, barrios obreros, áreas industriales y redes de transporte. En España se apoyaron en las Leyes de Casas Baratas (1911 y 1922), plasmándose en barrios de viviendas unifamiliares de dimensiones reducidas para las clases trabajadoras.

    • Ciudad lineal (Arturo Soria): concebida como una gran calle, con manzanas de casas unifamiliares con huerto y jardín propio. Por ella discurrían los servicios básicos y el transporte, además de disponer de servicios públicos y equipamientos en las distintas estaciones que se levantaban. El proyecto pretendía rodear toda la ciudad de Madrid pero sólo se realizó un tramo en el nordeste.


  • Periferia: son las áreas más alejadas del casco histórico, en las que se situaron las instalaciones industriales y los barrios obreros. Sus características principales fueron:
    • Suelo más barato y de urbanización descontrolada.
    • Escasa dotación de equipamientos e insalubridad.
    • Alta densidad de población, lo que origina una trama urbana muy cerrada y edificaciones de escasas dimensiones, como bloques de pisos o viviendas muy humildes. 
    • Usos del suelo: industrial y residencial (obreros). 
    • Frecuentemente se convierten en áreas urbanas marginales.
Con el tiempo estas zonas perdieron su función industrial y los barrios proletarios suelen quedar integrados plenamente en el tejido urbano a causa del crecimiento urbano. 

En la actualidad, los barrios residenciales de la periferia responden a la tendencia a la descongestión urbana y dan lugar a la llamada “ciudad difusa”. Podemos distinguir distintos tipos:
    • Barrios marginales de infraviviendas o chabolas: surgen de manera ilegal y sin organización urbanística. La máxima dimensión fue en la década de 1950 durante el auge del éxodo rural.
    • Barrios de viviendas de promoción social: se crean viviendas para dar acogida a la nueva población urbana en los 50 y 60. Responden a organización urbanística y cuentan con ayuda estatal en la construcción y el precio de venta. 
    • Polígonos de viviendas de promoción privada: desde los años 70. Son grandes bloques de pisos con amplios espacios ajardinados, de aparcamiento y otras zonas comunes entre ellos.
    • Áreas de viviendas unifamiliares: proliferan en la periferia a partir de los años 80, de gran difusión entre la incipiente clase media y gracias a la expansión del automóvil.
Las área industriales han quedado relegadas a los polígonos industriales y parques tecnológicos. Además, se han destinado a dotar de nuevos equipamientos (áreas comerciales, campus universitarios e infraestructuras sanitarias).


4. LAS AGLOMERACIONES URBANAS
Son el resultado del crecimiento urbano de algunas ciudades hasta terminar conectando con otros núcleos de población. Así se crean distintos tipos de aglomeraciones:
  • ÁREA METROPOLITANA: Es una gran extensión de superficie urbana formada por una ciudad importante y otros municipios que la rodean y dependen de ella en el ámbito administrativo, social y/o económico. 
    • Es la forma de aglomeración más importante e identificable en España: Madrid y Barcelona son las grandes metrópolis españolas. 
    • Necesita una red de comunicaciones estable (autobuses, trenes de cercanías, metro) que conecte la ciudad los municipios circundantes.
    • Las poblaciones del área metropolitana son núcleos de población muy dinámicos al ser aprovechados como uso residencial de gente joven.
    • Requieren de políticas de ordenación territorial para: control de edificaciones (zonas residencias y espacios verdes), dotación de infraestructuras y servicios, y diversificación de las actividades económicas.
  • CONURBANIZACIÓN: Es un área urbana continua formada por el crecimiento paralelo de dos o más ciudades hasta unir sus respectivas superficies, aunque cada una conserva su independencia administrativa. En España podemos ver estos espacios urbanos discontinuos en ejes como el que forman los municipios de la Costa del Sol entre Málaga y Marbella, o el eje urbano formado en el área levantina entre Alicante y Elche. 
  • REGIÓN URBANA: Es un red urbana discontinua integrada por una nebulosa de ciudades dispersas, pero lo suficientemente densa para que todo el territorio posea características urbanas. Aglomeraciones urbanas de este tipo pueden ser la región central de Asturias o la región entorno a la Bahía de Cádiz y Jerez de la Frontera.
  • MEGALÓPOLIS: Surge cuando la urbanización alcanza una escala suprarregional, integrando diversas formas de aglomeración urbana (áreas metropolitanas, conurbanizaciones, regiones urbanas…). Aunque es el tipo de aglomeración que más dificultad tiene para localizarlo en España, podríamos decir que en todo el ámbito levantino (costa y poblaciones hasta 100 km al interior) se constituye una megalópolis, desde el área metropolitana de Valencia hasta la de Murcia, integrando conurbanizaciones como Alicante-Elche o regiones urbanas como los municipios litorales desde Cartagena hasta Benidorm.




5. PLANIFICACIÓN Y ORDENACIÓN URBANA
Los principales problemas que presentan las ciudades españolas son:
  • Vivienda: el alto precio del suelo y la especulación dificultan el acceso a la compra o alquiler de vivienda en las zonas urbanas.


  • Abastecimiento y equipamiento: el consumo y suministro de agua y energía se ha disparado con el crecimiento urbano, así como la necesidad de proporcionar equipamientos sanitarios, culturales, recreativos, zonas verdes...


  • Tráfico: la generalización del uso del automóvil y la extensión del espacio urbano hace necesario el desplazamiento por motivos laborales, suministros, ocio... Eso ha generado frecuentes problemas de congestión y atascos en las principales vías urbanas.


  • Perjuicios medioambientales: básicamente se tratan de la contaminación atmosférica y acústica, la generación de residuos sólidos urbanos y aguas residuales, y el microclima llamado “isla de calor”, caracterizada por un aumento de las temperaturas y de las precipitaciones en las ciudades con respecto al área rural (consecuencia de los materiales constructivos, la emisión de gases, la altura y disposición de los edificios, etc.)


  • Delincuencia y marginación social: una menor cohesión social (desarraigo, aislamiento) unida a factores externos (estrés, hacinamiento, publicidad, desempleo...) provoca una mayor marginación social (barrios periféricos convertidos en guetos) y delincuencia.



Para dar una respuesta eficaz a los problemas urbanos surge la Planificación y Ordenación urbana
Desde los inicios del urbanismo en la 2ª mitad del siglo XIX, ha aumentado la preocupación por parte de las administraciones públicas para dar respuesta a los principales problemas surgidos con el proceso de urbanización (abastecimiento de servicios, equipamiento y suministros, regulación de la edificación, etc). 
Al poco de comenzar el siglo XX la planificación urbana se centra en la reconstrucción de las zonas urbanas afectadas por la Guerra Civil, y posteriormente en regular el crecimiento urbano provocado por el éxodo rural (Ley del Suelo y Ordenación Urbana de 1956). El problema del suelo (especulación y encarecimiento de la vivienda) se hace más acusado durante el desarrollismo y el cambio en el modelo de poblamiento español (la población urbana supera ya a la población rural).
Finalmente, en el periodo posindustrial, el urbanismo pasa a ser una competencia más de las comunidades autónomas, que deben legislar e impulsar su modelo urbanístico en los ayuntamientos municipales. Desde los años 80, el PGOU será el instrumento básico para la ordenación urbanística de los municipios.
Por último citar, dos aspectos recientes del urbanismo en España: la creciente participación ciudadana en la planificación urbana, y la búsqueda de potencialidades para atraer inversiones en un entorno cada vez más competitivo.
Ciudad de las Artes y las Ciencias (Valencia)



6. EL SISTEMA URBANO ESPAÑOL


La red urbana está constituida por las ciudades españolas y las relaciones que se establecen entre ellas. Según el tamaño y las funciones de las ciudades se generan espacios de influencia sobre un área más o menos amplia, lo que se traduce en una posición jerárquica dentro del sistema urbano.

  • El tamaño de las ciudades:
El volumen de población es el principal factor en la configuración de la jerarquía urbana, que se basa en la regla rango-tamaño. En España las ciudades de mayor tamaño poblacional se corresponde con las mayores áreas metropolitanas: 
    • Madrid: 3´15 millones de habitantes.
    • Barcelona: 1´6 millones. 
    • Valencia: 786 mil.
    • Sevilla: 693 mil.
    • Zaragoza: 664 mil.
    • Málaga: 569 mil
    • Murcia: 439 mil. 


En la Península las grandes ciudades se disponen de forma semianular en la periferia, rodeando un espacio interior poco poblado, a excepción del núcleo urbano de mayor importancia, Madrid.
El crecimiento de sus respectivas áreas metropolitanas que provocado que se formen ejes territoriales en los que se concentran población y actividad económica. Los principales ejes urbanos son:
    • Eje septentrional: algo discontinuo (ruptura entre zona cantábrica y gallega), discurre en paralelo a la costa cantábrica y atlántica noroccidental (San Sebastián, Bilbao, Santander, Gijón, Oviedo, La Coruña, Santiago de Compostela y Vigo), con ramificaciones hacia el interior (Logroño, Burgos y León).
    • Eje mediterráneo: el eje más dinámico y compacto, un continuo urbano por toda la costa levantina (Girona, Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante, Elche, Murcia y Cartagena). 
    • Doble eje andaluz: se articula en forma de "<" con un eje interior por el valle medio y desembocadura del Guadalquivir (Huelva, Cádiz, Sevilla, Córdoba y Jaén) y otro costero mediterráneo (desde el Campo de Gibraltar hasta Almería, pasando por Marbella, Málaga y Granada).
    • Eje del valle del Ebro: que sirve de vía de comunicación entre la región cantábrica y la levantina (Bilbao, Vitoria, Logroño, Pamplona, Zaragoza, Lérida y Tarragona).

  • Las funciones de las ciudades:
Según las actividades socio-económicas que desempeñan las actividades hacia el exterior (no las de tipo interno), podemos clasificar las ciudades en:
    • Primarias: agrociudades (Lorca, Jaén, Logroño) y ciudades mineras (Gijón, Almadén).
    • Secundarias: especializadas en la industria y la construcción (Bilbao, Hospitalet, Martorell).
    • Terciarias: especializadas en actividades terciarias con funciones comerciales, administrativas, culturales, turísticas... (Vigo, Valencia, Málaga, Salamanca, Granada, Palma de Mallorca).

  • El área de influencia urbana:
Debido a las funciones que desempeñan las ciudades hacia el exterior y al área de influencia regional que generan, se pueden establecer distintos modelos espaciales. El más conocido es el modelo teórico de los lugares centrales de Christaller, que consistía en la creación de un modelo de tipo hexagonal entre una ciudad importante con seis ciudades más pequeñas, que a su vez ejercerían su influencia sobre otra área hexagonal integrada por otros tantos municipios más reducidos. 

Modelo de los lugares centrales de Christaller


  • La jerarquía urbana:
En base al tamaño demográfico, las funciones que desempeñan y el tamaño de sus áreas de influencia, se establece la jerarquía urbana en las ciudades españolas. Las relaciones que se establecen entre las ciudades y su entorno o entre las propias ciudades puede ser de tipo unidireccional o recíproco. 
Los distintos tipos de ciudades existentes en la jerarquía urbana en España son:
    • Metrópolis: con una población superior a los 250 mil habitantes, funciones especializadas y diversificadas (principalmente de tipo terciario e industrial), y un área de influencia amplia. Según estos criterios distinguimos entre las metrópolis nacionales (Madrid y Barcelona), las regionales (Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga y Bilbao) y las subregionales (Murcia, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Vigo, Granada, Oviedo, Valladolid, Alicante...).
    • Ciudades medias: con una población entre los 50 mil y los 250 mil habitantes, generalmente capitales de provincia y municipios con funciones menos diversificadas (con alguna especialización concreta: administrativa, comercial, cultural, etc.). Por ejemplo, Santiago de Compostela, León, Burgos, Salamanca, Cáceres, Jaén, Ciudad Real, Albacete...
    • Ciudades pequeñas y villas: con población inferior a los 50 mil habitantes, menor especialización funcional (sobre todo de tipo primario o secundario), frecuentemente son nodos de comunicación y tienen influencia comarcal (Yecla, Villena, Linares, Plasencia, Tudela...).


- Áreas metropolitanas de España
Algunos datos de interés sobre los municipios españoles:
- Municipios españoles más poblados

Evolución histórica de los municipios españoles (1857-2011)

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