Tema 7º. LOS ESPACIOS DEL SECTOR TERCIARIO

1.    CARACTERÍSTICAS DEL SECTOR TERCIARIO: LOS SERVICIOS.
El sector terciario está integrado por un conjunto de actividades cuyo fin es proporcionar servicios para cubrir necesidades de la sociedad.
Las actividades englobadas en este sector económico se caracterizan por:
·   Heterogenidad: ya que son muy diversas (públicas/privadas, destinadas al consumo directo o hacia otras empresas, condicionadas por la mano de obra o por los avances técnicos, etc.), aunque podemos considerar como las más comunes e importantes económicamente: el comercio, la hostelería y el ocio, el transporte y comunicaciones, la sanidad, la educación, los servicios financieros, la administración, etc.
·   Son intangibles y no almacenables, ya que no producen ningún bien material, sino que son servicios que se prestan y consumen simultáneamente (atención médica, servicio de hostelería, uso de un medio de transporte, etc.).
           ·    Es el sector económico que más ha crecido a lo largo del siglo XX, tanto a nivel global como       en el caso español desde el “Desarrollismo” de los años 60, significando un aporte mayoritario al       PIB y a la población activa censada en los países plenamente industrializados. Este proceso de “terciarización económica” está causado por:
o        Aumento del nivel de vida: al subir las rentas familiares y el poder adquisitivo se demanda y consumen más servicios y más diversos.
o        Auge del turismo, basado en la mejora del mercado laboral y de la calidad de vida. Este sector ha permitido revitalizar otras actividades económicas relacionadas (hostelería, ocio, transportes).
o        La terciarización del sector industrial, agravada tras la crisis de mediados de los 70. El aumento de la tecnificación de los nuevos procesos productivos liberó gran cantidad de mano de obra, que buscó refugio en el sector terciario.
o        Implantación del “estado de bienestar” en Europa occidental ha estimulado el crecimiento de los servicios públicos (sanidad y educación).
o        Incorporación de la mujer al mercado laboral, orientada principalmente hacia actividades vinculadas con este sector terciario (ocupa a más del 85% de la población activa femenina).
o        Crecimiento urbano, ya que la mayoría de las actividades prestadas en este sector se desarrollan dentro del marco urbano, por consiguiente, las grandes urbes españolas son las que presentan mayor ocupación y número de empresas dedicadas a este sector (comercio, logística y distribución, mercado inmobiliario, funciones administrativas, servicios financieros, asesorías, etc.).

Según el INE, en 2014 el sector terciario en España significó más del 68’4 % del PIB nacional y empleó al 76% de la población activa, aunque existen importantes desequilibrios territoriales. Las regiones con mayor peso económico del sector terciario son la Comunidad de Madrid, Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, mientras que en Castilla La-Mancha, La Rioja, Galicia y Murcia es donde las cifras son más bajas tanto en PIB como en población activa empleada en este sector.

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2.    EL COMERCIO EN ESPAÑA.
El comercio es la actividad económica que actúa como intermediaria entre la producción y el consumo, bien en puntos de venta localizados en el territorio o a distancia de forma electrónica, que permite al consumidor satisfacer sus necesidades mediante la adquisición de bienes o servicios.
A lo largo de la historia las actividades comerciales han evolucionado desde el trueque (característico en las economías pre-urbanas) hasta el actual contexto de relaciones comerciales globalizadas. En este proceso han existido importantes avances como la aparición de la moneda como unidad de cambio con un valor asignado, la mejora de los transportes y las comunicaciones, el desarrollo de teorías político-económicas (mercantilismo, capitalismo…), la creación de instituciones supranacionales (CEE, OMC, GATT…), etc.
Actualmente las actividades comerciales resultan de gran importancia en la economía de cualquier país:
·         Necesarias dentro de un contexto de economía de mercado, donde la mayor parte de los productos obtenidos se destinan a la venta.
·         Ponen en contacto las áreas de producción con las de consumo, lo que origina densos flujos de mercancía, capital e información entre unos y otros.
·         Generan gran cantidad de puestos de trabajo, a pesar de la progresiva tendencia al autoservicio y la compra a distancia. En España representa alrededor del 15% de la población activa ocupada del país en 2014, con algo más de 2 650 000 trabajadores.

Al analizar este subsector económico debemos hacer una distinción entre dos tipos de comercio: INTERIOR y EXTERIOR.

A.  Comercio Interior:
Es el conjunto de actividades comerciales realizadas dentro de las fronteras del propio país. Su localización depende de la existencia de un sistema de transporte entre el productor, el comerciante y el consumidor, y de la existencia de un mercado de consumo amplio y con el poder adquisitivo adecuado. Ambos factores favorecen a las áreas urbanas y a las regiones bien comunicadas, con alta densidad de población y mayor renta per cápita.
Según su tipología podemos distinguir:
-               Comercio al por mayor / mayorista: comprar a los productores en grandes cantidades para “revender” a otros comercios (minoristas) sin contactar con el consumidor. Busca emplazamientos centrales y bien comunicados (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana).
-               Comercio al por menor / minorista: comprar a mayoristas y vender en pequeñas cantidades directamente a los consumidores. Actualmente está sufriendo importantes cambios: los pequeños comercios tradicionales, generalmente de tipo familiar, están en retroceso frente a los nuevos grandes comercios, que poseen mayor capital y facilidad de crédito e imponen una dura competitividad en precios, rapidez de distribución, facilidades de compra al consumidor (venta a plazo y líneas propias de crédito), asociación comercial, agresivos horarios comerciales (abiertos en horario ininterrumpidos, apertura en festivos y sin cierre vacacional, etc.), publicidad y marketing, implantación del comercio electrónico y a distancia, etc.
Entre estas nuevas formas comerciales podemos distinguir entre: cadenas de autoservicio (supermercados e hipermercados), establecidos en entornos urbanos tanto en áreas residenciales como en el extrarradio urbano, con pocos vendedores (mayoría de reponedores, operarios de almacén y en cajas de cobro); grandes almacenes, establecidos en edificios céntricos de ciudades de tamaño medio-grande y con una ingente cantidad de vendedores especializados en distintas secciones; y centros comerciales, en grandes áreas a la afueras de las ciudades pobladas y cerca de vías de comunicación, con facilidad de aparcamientos y una oferta conjunta de locales de ocio y restauración con comercios de distinto tipo, generalmente bajo la forma de franquicias. En 2012 se contabilizaron más de 535 centros comerciales en España, ocupando más de 15 millones de m2 de superficie comercial.





En España la política comercial está regulada por el Plan Marco de Modernización del Comercio Interior (1995), por la Ley de Comercio Minorista (1996), por la Ley de servicios a la sociedad de la información y de comercio electrónico (2002) y por la Ley de horarios comerciales (2004), entre otras leyes.


B.  Comercio Exterior:

Es el intercambio de productos y servicios de un país con el resto del mundo, causado por la imposibilidad de autosuficiencia de cualquier país con sus propios recursos productivos y a la tendencia de globalización económica impuesta desde las décadas finales del siglo XX. En la historia reciente de España el comercio exterior se reactivó desde finales de los años 50 del siglo XX, tras los difíciles años de la autarquía franquista, pero el impulso definitivo de la internacionalización del comercio se produjo con la adhesión de España a la CEE (actual UE) en 1986.
En el comercio exterior debemos estudiar dos magnitudes: las exportaciones o ventas de productos nacionales realizadas al extranjero, y las importaciones o compras de productos extranjeros por un país. La diferencia entre actividades magnitudes se denomina Balanza comercial, que puede resultar positiva, cuando el saldo es favorable para el valor de las exportaciones, o negativa, cuando la diferencia es favorable al valor de las importaciones. Si además de los intercambios comerciales consideramos otras transacciones comerciales como las operaciones financieras (compra-venta de divisas, inversiones bursátiles, etc.), hablaríamos de Balanza de pagos.
En España la balanza comercial es negativa, ya que nuestras exportaciones se deben sectores como la alimentación, productos químicos, manufacturas y automóviles, siendo los principales países de destino los socios de la UE (50% del total), seguidos de Iberoamérica, China, Marruecos, Argelia, EEUU, Rusia y Japón. En cambio, las importaciones se concentran en materias primas y energéticas, productos tecnológicos, medicamentos y bienes de equipo.



La política comercial en este ámbito está influenciada por el establecimiento del mercado único con la Unión Europea y por los acuerdos suscritos con la Organización Mundial del Comercio, centrados en potenciar las relaciones comerciales y reducir los aranceles entre países.


3.    LOS TRANSPORTES EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA.

Entendemos el transporte como el sistema de traslado de personas (pasajeros) o bienes (mercancías) desde un lugar de origen hasta otro de destino. En el estudio del transporte como actividad económica se incluyen tanto los medios de transporte como las infraestructuras destinadas al desarrollo de dicha actividad.
Actualmente, el transporte es un elemento clave en la economía de cualquier país, pues el correcto funcionamiento de las actividades económicas requiere del desplazamiento y tránsito eficiente de personas, de mercancías y de información; hasta el punto de generar cierta dependencia en el resto de actividades. Además, reflejan los desequilibrios espaciales en la distribución de la población y el desarrollo económico, y son un factor clave en la vertebración poblacional y económica de un territorio mediante el establecimiento de redes de comunicación.
El gran impulso de los sistemas de transporte se produce con el estallido de la Revolución industrial y la aparición de nuevos medios de comunicación, el ferrocarril y la navegación en primer lugar, y posteriormente, los automóviles motorizados. La principal consecuencia de estos avances tecnológicos fue la reducción de las distancias entre los centros de origen de materias primas y productos manufacturados con los mercados de consumo. Los cambios producidos en los sistemas de producción industrial también han influido en la evolución de los medios de transporte, de tal forma que la eficacia de los actuales sistemas de comunicación y transporte (más baratos y rápidos) ha impuesto el actual modelo productivo “just in time”, consistente en eliminar los tradicionales stocks de materias primas y productos elaborados antes de su comercialización, permitiendo así un modelo productivo más flexible y adaptado a las variaciones de la demanda.
Expansión ferroviaria durante el siglo XIX


La estructura del actual sistema de transportes en España está condicionada por dos factores:
·         Históricos:
El diseño es herencia del modelo centralista impulsado por los Borbones desde el siglo XVIII, quienes establecieron un sistema de transportes radial, centralizado en Madrid.
Posteriormente, una industrialización tardía (mitad del siglo XIX) y mal desarrollada lastra el desarrollo de los sistemas de transporte en España.
A lo largo del siglo XX, se produce el intervencionismo y control estatal del sector, desde la administración de los puertos a la creación las empresas públicas estatales en sectores clave como el ferrocarril (RENFE en 1943). Desde la década de 1960 ha crecido exponencialmente por el aumento del uso de transportes y tráfico de pasajeros y de pasajeros.

·         Físicos:
El accidentado relieve peninsular, con una orografía muy abrupta, repleta de cadenas montañosas y sistemas interiores y periféricos, dificulta de manera natural las comunicaciones dentro del territorio español. Además de los territorios exteriores: ambos archipiélagos y sendas ciudades autónomas en el Norte de África.
Por otro lado, la situación estratégica de España en el contexto europeo, influye también en la estructura de los transportes, ya que está aislada del resto de Europa salvo por los Pirineos, se encuentra muy próxima a África y goza del control de la entrada/salida marítima del Mediterráneo.
En la actualidad el coste y mantenimiento de las infraestructuras en los sistemas de transporte españoles suponen un porcentaje muy importante del gasto estatal, en 2014 en torno a 9500 millones de euros. En cuanto a su aportación al PIB supone aproximadamente el 4% del total nacional, y emplea a cerca del 3´5 % de la población activa, en su mayoría transportistas (camioneros).
En cuanto a su importancia en las economías domésticas, el transporte supone el 14,5 % del consumo en las familias españolas, repartido entre uso de medios públicos, adquisición y mantenimiento de vehículo privado, y compra de combustible, una cifra media de 3200 euros anuales en 2014. Además, nuestra demanda energética está fuertemente influida por este sector, de modo que casi el 50 % de la energía total consumida en España se destina al transporte (combustibles derivados del petróleo: gasolina y gasoil).



Como aspecto negativo es importante mencionar que el elevado uso de los medios de transporte, en especial con el extraordinario aumento del uso privado del automóvil, ha supuesto que esta actividad sea altamente contaminante, por lo que se tiende a fomentar el uso del transporte público y la limitación del tráfico urbano (zonas peatonales, restricciones de vehículos, impuestos de circulación, carril bici, aparcamientos previo pago…)
A la hora de analizar los transportes como actividad económica podemos afrontar su estudio distinguiendo los diferentes medios empleados, tanto en el tráfico de mercancías como de pasajeros:

a)    Transporte por carretera:
Es el medio más usado y de mayor importancia económica por gasto en infraestructuras, volumen de empleo y contribución al PIB, por gasto familiar, etc. Es el medio de transporte de mayor importancia tanto en el tráfico de mercancías (el 83% del total transportado en 2014) como de pasajeros (el 87% de pasajeros apostaron por el transporte en carretera en 2014).

La actual Red de Carreteras tiene una extensión de 166 mil Kilómetros, de los cuales 15 mil son vías rápidas (autopistas y autovías), y se excluyen las vías urbanas y los caminos rurales (agrícolas y forestales). Según su titularidad podemos distinguir entre las vías de titularidad privada (autopistas de peaje) y pública (autopistas, autovías y carreteras nacionales dependientes del Estado, y carreteras autonómicas y provinciales). En cuanto a su importancia en el volumen de tráfico que presentan, existe un claro desequilibrio a favor de las carreteras de titularidad estatal, que absorben más del 50% del tráfico total por carretera, mientras que las vías de dominio provincial absorben únicamente el 6%.
En cuanto al diseño de la red se caracteriza por su trazado radial con eje centralizado en Madrid, complementado con una serie de ejes transversales y en la periferia, como la autovía del Mediterráneo, el eje del Cantábrico, la Vía de la plata o el eje del Valle del Ebro. El resultado final no esconde importantes desequilibrios regionales, con áreas dénsamente dotadas de infraestructuras y bien comunicadas (Madrid, costa catalana y levantina) frente a otras áreas más aisladas (Extremadura, sub-meseta sur y Galicia).

En cuanto al parque móvil en 2013 eran casi 30 millones de vehículos matriculados, de los que 22 millones eran automóviles, 4´8 millones camiones y 2´8 millones motocicletas.
Como consecuencia de su integración en la UE la red de carreteras españolas aspira a una mayor integración con el entorno comunitario, por lo que se ha potenciado la mejora de los ejes transpirenaicos, la mejora de las comunicaciones internas y de las conexiones con Portugal.

b)    Transporte ferroviario:
Desde su aparición a mediados del siglo XIX (trayecto Mataró-Barcelona en 1848 y aprobación de la Ley de Ferrocarriles en 1855) y hasta inicios del siglo XX, el ferrocarril fue el medio de transporte principal. Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas ha sufrido una pérdida de importancia progresiva, tanto en el transporte de mercancías (3% del volumen total en 2014) como de pasajeros (6% del total en 2014), salvo por el impulso de las líneas de alta velocidad (AVE) y de los trenes de cercanías que comunican las grandes urbes con sus áreas metropolitanas.
La Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE) fue una empresa estatal encargada de la gestión del tráfico ferroviario español desde su creación en 1943. La red ferroviaria comprende más de 12 mil km de vías, con estructura radial centralizada en Madrid y con distintos ejes secundarios de tipo arboriforme que comunican otras ciudades entre sí. Esta red ferroviaria absorbe el 90% del tráfico en tren actualmente, a pesar de contar con el inconveniente de presentar un ancho de vía distinto del europeo, el denominado “ancho ibérico” con 1´66 metros, lo que dificulta la comunicación directa ferroviaria con el continente. 
Además, existe una Red ferroviaria de Vía Estrecha (FEVE), con algo más de 2000 km de vías de ancho métrico, distribuidas por provincias del norte peninsular (de La Coruña a Burgos), el área metropolitana de Madrid y la línea Cartagena-Los Nietos en Murcia
Por último, hay que mencionar la tendencia hacia una progresiva desvinculación del sector del tradicional respaldo estatal, impulsada por la incorporación a la UE. Pese a lo cual se creó en 2005 una nueva empresa estatal dependiente del Mtro.de Fomento, ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), que absorbió tanto las empresas ferroviarias tradicionales (RENFE y FEVE) como la gestión de la Alta Velocidad Española (AVE), con 2500 km de vías y conexiones tanto dentro del territorio nacional como con Francia (Barcelona-París).



Como complemento a las comunicaciones ferroviarias hay que mencionar también el transporte en tranvía y metro en áreas urbanas. En este sentido, citar que las ciudades que disponen de metro en España son Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Palma de Mallorca y Málaga; mientras que las ciudades con tranvía son más numerosas: Valencia, Alicante, Bilbao, Barcelona, Parla, Madrid, Vélez-Málaga, Sevilla, Tenerife, Vitoria, Jaén, Murcia y Zaragoza.


c)     Transporte marítimo:
Es el medio de transporte hegemónico en mercancías pesadas y procedentes del comercio exterior (14% del total de tráfico de mercancías en 2014). En España la gestión de la red portuaria depende de la Administración central del Estado, y destaca por ser casi exclusivamente de tipo costera; ya que, a excepción del puerto fluvial de Sevilla, el resto de puertos españoles se encuentran en la costa.
Los puertos más importantes en tráfico de mercancías se encuentran en la costa mediterránea (Valencia, Barcelona, Tarragona y Cartagena), sin embargo, el más importante de todo el país se encuentra en el paso del Estrecho de Gibraltar, es el puerto de la Bahía de Algeciras (que movió 69 millones de toneladas en 2013). En la costa del Cantábrico destacan los puertos de Bilbao, Gijón y Vigo.
En cuanto, al tráfico de pasajeros, su importancia es casi residual (0´2% del total en 2014) y está muy concentrada en los puertos de ambos archipiélagos (Canarias y Baleares), así como con las líneas que conectan Ceuta y Melilla con los puertos del sur peninsular. Recientemente se ha potenciado el uso de puertos españoles de gran calado para el turismo de cruceros, bien como punto de partida o llegada, bien como escala en circuitos por el Mediterráneo.  


d)    Transporte aéreo:
Es el medio de transporte que mayor crecimiento ha experimentado en cuanto al tráfico de pasajeros (6´5% del total en 2014), especialmente en viajes internacionales. No obstante, en tráfico de mercancías su importancia es escasa puesto que se limita al transporte de objetos de pequeño tamaño y precio elevado (menos el 1% del total de mercancías transportadas en 2014).
La gestión de los aeropuertos, así como la concesión de licencias de navegación aéreas ha sido competencia estatal, y por ello se creó en 2010 la empresa Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), dependiente del Ministerio de Fomento. Debido a las orientaciones de la UE, en 2014 se privatizó parcialmente la empresa, convirtiéndose en sociedad anónima y entrando en el mercado bursátil español; sin embargo, el 51% quedó en manos de una nueva empresa estatal llamada ENAIRE.
A lo largo de las últimas décadas han aumentado enormemente el número de aeropuertos construidos y de concesiones de licencias de vuelos comerciales, de modo que hoy operan 105 aeropuertos en España, de los cuales 33 tiene líneas aéreas internacionales.


Los cinco aeropuertos más importantes por volumen de tráfico de pasajeros en 2014 fueron: Adolfo Suárez Madrid-Barajas con 42 millones de usuarios, Barcelona-El Prat con 37 millones, Palma Mallorca con 23 millones, Málaga-Costa del Sol con 13 millones, y Alicante 11 millones de pasajeros.




4.    EL TURISMO.
Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), turismo es el conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su residencia habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, y realizado con fines de ocio o negocios. Por lo tanto, implica un desplazamiento físico por parte del viajero hacia un destino distinto del entorno y requiere que se produzca pernoctación (si no se considera una excursión).
Debemos distinguir dos conceptos básicos: oferta y demanda turística.
·         Oferta: es el conjunto de bienes y servicios, de recursos e infraestructuras que estén disponibles en el mercado para ser consumidos por los turistas. Se compone de: recursos turísticos (atractivos con que cuenta un determinado destino), infraestructuras (componentes físicos necesarios para el desarrollo de la actividad), empresas turísticas (las que prestan el servicio directo al turista) y empresas de oferta complementaria (hostelería, ocio, instalaciones deportivas, etc.).
·         Demanda: el conjunto de turistas que, de forma individual o colectiva, están motivados por una serie de productos o servicios turísticos con el objetivo de cubrir sus necesidades. Se distingue entre demanda turística interna (turistas nacionales) y exterior (turistas internacionales).

El turismo es una de las actividades más importantes del sector terciario y del conjunto de la economía española. Este subsector económico significó en España en 2014:
          - Aportación al PIB español: 10´9 %.
          - Ocupación de Población activa: 11´9 %.
          - Llegaron unos 65 millones de turistas extranjeros: (6 % del turismo mundial, 3er destino mundial).
          - Ingresos por turismo internacional: más de 45100 millones de euros (gasto medio de 754 euros).





¨            Evolución histórica del turismo:
Hasta mediados del siglo XX era una actividad muy exclusiva y limitada a los sectores más acomodados de la sociedad.
En los años 50 el crecimiento económico europeo, un cambio de tendencias culturales y la generalización de una mejor calidad de vida, que generaron una creciente necesidad de ocio y se fomentó el turismo. España se convierte en un atractivo destino para el turismo de sol y playa, y a precios muy baratos en el contexto europeo. En poco tiempo llega a ocupar el 8º puesto entre los destinos mundiales.
Sin embargo, el modelo turístico tradicional se agota en los años 80 debido a la insuficiencia de infraestructuras, el descenso en la calidad de los servicios ofertados, el deterioro medioambiental y las deficiencias de la gestión política. No será hasta finales del siglo cuando el sector se recupere gracias a las nuevas políticas que impulsaron de nuevo los atractivos turísticos del país, centrándose en: preocupación medioambiental, mayor importancia a la calidad, regulación y ampliación de la oferta turística con la inclusión de turismo cultural y urbano.


¨            Espacios turísticos:
El espacio turístico es el resultado de combinar en un marco espacial de los atractivos turísticos del territorio (paisajes naturales, riqueza patrimonial, infraestructuras, servicios de alojamiento, hostelería y ocio, etc.), que conforman la materia prima de la oferta turística.
Es importante que cuente con la intervención de distintos agentes socio-económicos (población receptora, empresas del sector, administraciones públicas…) para facilitar una oferta adecuada. En este sentido hay que destacar la importancia de la planificación turística desarrollada por los distintos agentes de las administraciones públicas.
En la configuración de un espacio turístico intervienen distintos factores:
-          Naturales: relieve, clima, recursos forestales, mar y aguas continentales.
-          Culturales: patrimonio artístico, histórico y cultural, conciencia medioambiental, etc.
-    Humanos: necesidad de ocio, capacidad adquisitiva, empresas y trabajadores del sector hostelero…
-   Técnicos: medios de transporte, infraestructuras y servicios complementarios, oferta de alojamientos, hostelería y actividades de ocio, etc.
Costas españolas

Estaciones de esquí
Ciudades Patrimonio de la Humanidad




¨            Las zonas turísticas de España:
Podemos establecer 4 grandes regiones turísticas en España:

o        Costa del Mediterráneo: Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Andalucía.
Su oferta está centrada en un turismo de sol y playa, concentrado en los meses cálidos (mayo a octubre), aunque combinado con la riqueza del patrimonio cultural de las áreas urbanas y del interior más próximo. Es un destino muy demandado tanto por el turismo nacional como por el extranjero.

o        Archipiélagos de Baleares y de Canarias.
Basan su oferta turística principalmente en sol y playa, junto con la bonanza climática que permite su aprovechamiento prácticamente todo el año, especialmente en Canarias. Los turistas mayoritarios son europeos, junto con la incorporación del turista nacional en verano.

o        Comunidades del norte: Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.
Encontramos tanto turismo de sol y playa en verano, como turismo cultural y religioso (ruta del Camino de Santiago). Principalmente orientado al turismo nacional, sobre todo de las áreas más próximas.

o              Interior peninsular: Madrid, ciudades históricas del interior (Toledo, Salamanca, Ávila, Segovia, Burgos, Cáceres…), estaciones de esquí y áreas rurales de interés turístico (Valle del Jerte, la Alcarria, el Bierzo, Sierra de Guadarrama, Alpujarras, etc.).
Su estacionalidad es inversa al resto de áreas turísticas puesto que la mayor afluencia de turistas baja en verano y se reparte a lo largo del año (puentes, vacaciones navideñas y Semana Santa). En este tipo de turismo los atractivos son el patrimonio cultural y el turismo de negocios (en las grandes ciudades), la búsqueda de espacios naturales y la práctica de actividades deportivas al aire libre (esquí, senderismo, etc.). La aportación del turismo nacional resulta tan importante como la del internacional





¨      Impactos del turismo:
Son las consecuencias derivadas del desarrollo del turismo, y pueden ser tanto negativas como positivas. Los más destacados son:
o        Aumento estacional de la población en los destinos turísticos (por ej. Benidorm pasa de 67 mil habitantes a 400 mil en verano). Este incremento demográfico genera impactos medioambientales por: sobreexplotación de los recursos naturales y mayor volumen de contaminación y de residuos generados.
o        Alteración paisajística y del modelo de ocupación en las zonas turísticas: masificación constructiva de alojamientos, creación de playas, deforestación de espacios naturales, etc.
o        Revitalización económica de áreas deprimidas (zonas rurales, pueblos pesqueros, etc.) à creación de empleo directo y efecto llamada para otras actividades e infraestructuras.
o        Reestructuración de las jerarquías urbanas y mejora de las comunicaciones, tanto internas como externas en las áreas turísticas.
o        Fuente de entrada de divisas y equilibrio para la balanza de pagos.


5.    LOS SERVICIOS FINANCIEROS.
Las actividades financieras son una parte destacada dentro del sector de servicios, y engloban un conjunto de funciones estratégicas para el desarrollo y la modernización de la economía de cualquier país.
Su importancia se debe a:
ü      Capta ahorros de los ciudadanos y excedentes de empresas, concediendo luego créditos para el consumo y la actividad empresarial (salarios, pagos a proveedores...)
ü      Crece con la economía en su conjunto. Supone el 18% del PIB español.
ü      Sus altos beneficios les permiten participar en otros sectores (industrial, energético...). En consecuencia, un mal funcionamiento de este subsector repercute negativamente sobre todas las actividades y puede producir crisis económicas como la del 1929 o la de 2008.
El sistema bancario español lo componen principalmente unas 450 instituciones, entre las que hay que destacar tres tipos:
o      Bancos: empresas privadas cuyo objetivo es obtener beneficios. Según el Banco de España, en 2014 se contabilizaron 73 bancos en nuestro país.
o     Cajas de ahorro: suman el interés público a los objetivos tradicionales de los bancos, por lo que parte de sus beneficios los dedican a fines culturales y sociales. El sector se ha resentido especialmente con la crisis de 2008, pasando de contar con 45 entidades a sólo 12 en 2013. 
o  Cooperativas de crédito: pertenecen a sus socios depositantes. Situadas en pequeñas localidades para apoyar a pequeños ahorradores. Según el Banco de España en 2014 había 67 cooperativas de crédito. En la misma fecha solo hay una entidad de crédito público, el Instituto de Crédito Oficial (ICO).


Cajas de ahorros en España (2010)



En cuanto al mapa del sector financiero podemos establecer un doble criterio de localización: el poder de decisión se concentra en las grandes metrópolis, donde están las sedes de los principales bancos, y por otro lado están las sucursales, dispersas por todo el territorio español para captar al mayor número de clientes posible.

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